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gogoyi 11 de Diciembre de 2017

HUMAN STORE

Hace poco terminé de leer un libro escrito por Luciano Banchero que tocaba temas que a mí me resultaron sumamente interesantes y por demás intrigantes a futuro. Es un libro que intenta hacernos de guía entre la ciencia ficción y la mismísima ciencia con cada nuevo invento e innovación. Estamos viviendo en un mundo donde la tecnología está avanzando a pasos agigantados y donde cada invento está potenciado por el anterior. Uno de los tópicos que más me llamaron la atención que trata ese libro es el de la inteligencia artificial. ¿Hasta dónde puede llegar el desarrollo de esa herramienta? Yo creo que tiene un potencial inmenso, y entonces me pregunto, ¿existe la posibilidad de qué en algún momento la inteligencia artificial supere, y de esa manera reemplace a la inteligencia natural?

Veamos, siguiendo el modelo de Howard Gardner, hay múltiples maneras de ser considerado “inteligente”. Y cada inteligencia se desarrolla de distintas maneras, bajo distintos métodos de aprendizaje y siguiendo patrones diferentes. Una persona puede llegar a ser un líder político, escritor o poeta si logra potenciar su inteligencia lingüística, algo que logra leyendo, escribiendo, relacionándose con personas, mintiéndole a la gente y prometiendo un montón de pavadas imposibles de llevar a la realidad. Ojo, hay que tener ciertas habilidades para lograr que la gente te lea, te siga y te vote.
Otras personas poseen la capacidad de asociar distintos sonidos con otros y de esa manera generar algo en el aire que resulte agradable para los oídos de las personas, lo que se conoce como inteligencia musical. Son personas que han pasado años de su vida en un conservatorio tocando cada instrumento y escuchando millones de canciones con distintas melodías. Se conocen cada álbum de cada género y reconocen al cantante de cada canción antes de los 5 segundos de comenzada la pista, donde ni siquiera éste ha entonado su voz.
Hay quienes, por alguna razón mística, nacen con ciertas habilidades para la matemática y la lógica y las logran desarrollar aún más mediante horas y horas de poner el culo en una silla y buscar soluciones a distintos problemas que nos plantean. Desde comprender cuántas manzanas nos quedan si Juana se come 128 (siempre son personajes totalmente obesos), hasta despejar una X rodeadas por expresiones algebraicas espantosas e incomprensibles para las demás inteligencias.
Otros desarrollan con mayor facilidad lo que es la inteligencia espacial, que es la capacidad de hacer un modelo mental de tres dimensiones de la tierra o al menos de un pequeño fragmento de ella. Más allá del gran proceso imaginativo que esta capacidad conlleva, también hay años de estudio, prácticas y experiencias que aplican a poseer esta inteligencia. Una decoradora probablemente pueda decorarle una casa mucho más linda a su familia en el Sims de lo que lo haría yo. Y ni hablar si hay que construirle las paredes de forma tal que sea un lugar habitable para tu familia virtual. En lo que a mí  me concierne mientras las cuatro paredes cierren entre ellas me basta.
Y también hay quienes trabajan directamente con su cuerpo. Hay personas que han dedicado toda su vida a entrenar su figura de manera tal que pueden correr 100 metros en menos de 10 segundos, o a patear tiros libres al ángulo o a encestar una pelota en un aro. Personas que tal vez han sacrificado otras inteligencias para tener una inteligencia kinestésica superior, más allá de que nosotros los critiquemos desde el sillón de nuestras casas con 20 kilos de más y tomando una cerveza negra acompañada por una picada.

Ahora pregunto, ¿qué pasaría si existiese una manera de obtener todo eso que nombré anteriormente sin esfuerzo? Que existiese una manera de incluso pasar de una inteligencia a otra sin la necesidad de pasar horas y horas de estudio, esfuerzo y práctica para convertirse en un ser “inteligente”. Y bien, amigos, probablemente falte muchísimo tiempo para llegar a esto, pero no quisiera decir que es imposible. ¿Qué pensarían ustedes si algún loco fascinado con la inteligencia artificial dedicara sus millones de dólares a un sistema parecido al Play Store de Android o al App Store de iPhone, simplemente para comprar, instalar y asociar a nuestro cuerpo ciertas habilidades e inteligencias? Sin mucho más preámbulo les presento el Human Store, un sitio dónde pueden convertirse en lo que quieren ser simplemente pagando unos cuántos dólares, sumando puntos y canjeando aplicaciones. Ya no hace falta que vayas a un instituto durante 10 años para aprender otro idioma. Ahora podés comprarlo en el Store y de un minuto a otro, siempre y cuando tu tarjeta tenga fondos, podes hablar inglés como un nativo. Ya no hace falta que vayas al gimnasio todos los días de la semana para tener el cuerpo de un atleta. Instalá la aplicación de Cristiano Ronaldo y enseñale a tus amigos tus abdominales perfectos (incluye también distintos peinados que podes ir rotando mientras te miras en el espejo). Ya no hace falta que estés toda tu vida con el do re mi fa sol la si do. Descargá la app y sé un músico increíble de Rock, o de Pop, o del género que se te ocurra. Siempre podes desinstalar la app y probar qué genero te queda mejor con tu peinado de Cristiano Ronaldo. Con el Human Store podemos lograr cosas que realmente nunca nos imaginamos, y sólo basta que algún loquito desarrolle esa tecnología para que estemos corriendo al trabajo como Bolt, cantando en el subte como Freddie Mercury, o solucionando ecuaciones imposibles como Sheldon Cooper. Incluso probablemente empiecen a aparecer numerosas extensiones de cada aplicación para desarrollar aún más cada habilidad. Por ejemplo, si queremos ser políticos podamos optar por las extensiones de corrupción, habilidad para mentir o la posibilidad de tener un helicóptero para escapar (no incluye habilidad de piloteo). Otra aplicación podría también convertirte en un gran arquitecto con el armado de planos a la perfección. ¿Pero de qué siglo? Habría que ver quién podría pagarlo, pero si queres construir castillos deslumbrantes probablemente tengas que comprar la extensión de Game of Thrones o de Harry Potter. Con el tiempo cada vez habrá más aplicaciones con numerosas extensiones internas para sacarnos más dinero de nuestros bolsillos y para que nosotros esforcemos nuestra inteligencia real al mínimo.

Y finalmente pregunto, ¿estaría bueno que llegue ese momento dónde cada uno pueda comprar una aplicación y de repente, así sin más que con un celular y una tarjeta de crédito convertirse en lo que quisiera?, ¿sabría aquella persona qué es lo que realmente quiere si lo tiene tan servido en bandeja?, ¿puede uno darse cuenta qué es lo que quiere si no se esfuerza, lucha, choca, fracasa, y vuelve a levantarse para intentarlo de nuevo? Con esta tecnología probablemente yo ya estaría recibido, y sería además un súper atleta, pero ¿acaso no lo seríamos todos? La magia está en el día a día, en el esfuerzo, en la constancia, en el fracaso y en la superación. Todos seríamos iguales bajo un mismo desarrollador, y por eso anhelo que esta tecnología nunca llegue, para que podamos ser nosotros mismos los que potenciemos nuestras inteligencias, sean pocas o muchas, pero siempre originales.

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